martes, 4 de agosto de 2026

Humanoides: ¿nuevo frente en la guerra comercial con China?

EEUU prohíbe los robots humanoides de otros países, un mercado dominado por China. Lo que, según Washington, es una medida de seguridad, es visto por analistas como un intento de proteger la industria robótica nacional.

En la muestra más reciente de la amenaza que representa China para el liderazgo tecnológico de Estados Unidos, la administración Trump prohibió el martes (28.07.2026) la entrada al país de nuevos robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en el extranjero.

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) justificó la decisión por los "riesgos inaceptables" que estos dispositivos plantean para la seguridad nacional.

La FCC señaló que los robots "recopilan datos que podrían ser aprovechados por actores maliciosos para vigilar a ciudadanos estadounidenses, mejorar las capacidades de servicios de inteligencia extranjeros o tomar el control remoto de los robots".

La medida es considerada ampliamente como un golpe dirigido directamente a China, que el año pasado representó el 85 % de los despliegues de robots humanoides, según el banco británico Barclays.

¿Qué tan seria es la amenaza para la seguridad que representan los robots chinos?

Las autoridades estadounidenses advierten de que los robots humanoides y cuadrúpedos chinos pueden recopilar datos detallados de ubicación y datos personales, ser controlados de forma remota y representar riesgos para infraestructuras críticas de Estados Unidos. Las preocupaciones se centran especialmente en el posible uso dual de estos robots (tanto con fines civiles como militares).

Unitree Robotics, uno de los principales fabricantes chinos de robots, figura en la lista del Pentágono de empresas con vínculos con el Ejército chino. Sus robots han sido utilizados en ejercicios militares.

Investigadores también han demostrado que los robots de Unitree presentan vulnerabilidades de seguridad que permiten a un atacante tomar el control mediante un comando de voz y utilizar después un robot para controlar a otros.

Washington también teme que una gran cantidad de robots chinos de bajo costo pueda alimentar con datos del mundo real a sistemas chinos de inteligencia artificial, que están acortando rápidamente la distancia con sus competidores estadounidenses.

Sin embargo, la amenaza sigue siendo en gran medida teórica, ya que la mayoría de los robots humanoides comerciales aún se encuentran en etapas tempranas de desarrollo.

China ha rechazado las acusaciones e insiste en que Washington utiliza la seguridad nacional como pretexto para aplicar medidas proteccionistas y frenar la tecnología china. Se espera que Pekín responda con contramedidas, que podrían incluir restricciones a materias primas que las empresas estadounidenses de robótica necesitan urgentemente para ampliar su producción.

La administración Trump no ha ocultado su deseo de apoyar a la industria robótica nacional, que, a su vez, respalda el despliegue de inteligencia artificial en Estados Unidos, un sector valorado en casi un billón de dólares. Según observadores de dicha industria, el presidente estadounidense, Donald Trump, quiere garantizar que compañías como Figure AI, Tesla Optimus y Agility Robotics estén protegidas frente a los fabricantes chinos de gran volumen, cuyos robots suelen costar la mitad, o incluso menos, que los de sus competidores estadounidenses.

Washington ya ha impuesto restricciones similares a los drones y paneles solares chinos, y actualmente aplica un arancel del 100 % a los vehículos eléctricos procedentes de China.

 


¿Ayudará la prohibición a que los fabricantes estadounidenses se pongan al día?

La prohibición es vista ampliamente como un intento de Trump de ganar tiempo, después de haber sido tomado por sorpresa por la rapidez con la que China escaló la producción de robots.

Según la analista tecnológica Omdia, China cuenta con seis empresas entre las diez primeras del sector. Estas compañías enviaron cerca de 11.600 robots humanoides el año pasado, frente a apenas unos cientos de unidades producidas por empresas estadounidenses.

En marzo, Bank of America pronosticó que los envíos podrían alcanzar alrededor de 90.000 unidades para finales de este año.

En términos generales, se considera que Estados Unidos tiene ventaja a la hora de dotar de "inteligencia" de los robots gracias a sus avanzados sistemas de IA, mientras que China lidera la producción masiva de robots más baratos y con mejor movilidad gracias a actuadores de alto rendimiento o músculos robóticos, dispositivos que convierten la energía en movimiento físico.

Rush Doshi, director de la Iniciativa sobre Estrategia hacia China del Consejo de Relaciones Exteriores, describió la prohibición como "una de las medidas más significativas adoptadas hasta ahora en apoyo del ecosistema robótico estadounidense".

Evan Beard, director ejecutivo de Standard Bots, fabricante de brazos robóticos, considera que la administración Trump está enviando a China un mensaje "inequívoco".

"La robótica es una tecnología que Estados Unidos debe liderar y poseer, y no se permitirá que robots subsidiados desde el extranjero dominen injustamente la robótica estadounidense (...)", escribió Beard en X.

Sin embargo, los críticos consideran que la prohibición podría ralentizar la innovación estadounidense en inteligencia artificial, ya que actualmente los investigadores se benefician de poder realizar pruebas con robots chinos de bajo costo.

"Las restricciones pueden reducir la exposición a riesgos de seguridad, pero por sí solas no crean un ecosistema nacional competitivo", escribió en X Georg Stieler, asesor de la industria robótica.

La cadena estadounidense CNBC citó a Marc Einstein, director de investigación de Counterpoint Research, quien afirmó que la prohibición es una "mala noticia para los fabricantes chinos de robots humanoides que planean sus salidas a bolsa en los próximos meses".

Einstein advirtió que ahora Pekín podría "restringir aún más la venta de tierras raras a empresas estadounidenses y también el acceso al mercado chino para compañías estadounidenses como Tesla y Nvidia".

¿Qué tan grande podría llegar a ser el mercado de los robots humanoides?

Barclays estima que el mercado, actualmente valorado en apenas entre 2.000 y 3.000 millones de dólares (entre 1.700 y 2.600 millones de euros), podría alcanzar los 200.000 millones de dólares en 2035 en el escenario más optimista, siempre que se logren mejoras en la inteligencia, la fuerza física y las baterías de los robots.

Elon Musk es todavía más optimista y asegura que Optimus, el robot humanoide de Tesla, podría convertirse en "el producto más grande de todos los tiempos", con unas ventas potenciales a largo plazo de hasta 10 billones de dólares.

A gran escala, Musk cree que estos robots, que actualmente se venden por unos 100.000 dólares, podrían llegar a costar entre 20.000 y 30.000 dólares por unidad, un precio lo suficientemente bajo para que sean utilizados en fábricas, almacenes y, más adelante, también en los hogares.

Al combinar las previsiones de Barclays con los objetivos de precio planteados por Musk, se obtiene una estimación de entre 7 y 10 millones de robots humanoides vendidos cada año hacia 2035.

A corto plazo, estos dispositivos están llamados a asumir tareas repetitivas y físicamente exigentes en almacenes y fábricas. Más adelante podrían extenderse a sectores como la salud, la atención a personas mayores y las tareas domésticas.

(cm/cp)

 

Nota cortesía:
 
Fuente de información:
 
Nik Martin (3 de agosto de 2026). Humanoides: ¿nuevo frente en la guerra comercial con China? DW en Espáñol. Alemania. Recuperado el 4 de agosto de 2026 de: https://www.dw.com/es/robots-humanoides-el-nuevo-frente-de-trump-en-la-guerra-comercial-con-china/a-78223933
 
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