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sábado, 16 de mayo de 2026
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viernes, 15 de mayo de 2026
Trump y Xi Jinping ponen fin a histórico encuentro en Pekín
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este viernes (15.05.2026) que su visita de Estado a China ha sido "muy exitosa" e "inolvidable", durante una reunión en formato reducido con su homólogo chino, Xi Jinping, en Zhongnanhai, residencia de la cúpula dirigente del Partido Comunista Chino.
Trump aseguró que ambas partes alcanzaron "una serie de consensos importantes", lograron "múltiples acuerdos" y resolvieron "no pocos problemas". Según sus propias palabras, en las reuniones con Xi Jinping se logarron acuerdos comerciales "fantásticos", de los que no se conocen detalles, y un ofrecimiento de ayuda para desbloquear el estrecho de Ormuz.
El mandatario estadounidense, citado por la agencia estatal Xinhua, definió a Xi como un "viejo amigo" y señaló que "las relaciones entre Estados Unidos y China son muy importantes y sin duda serán cada vez mejores", agregó el líder republicano, quien subrayó que desea mantener una comunicación "sincera y profunda" con Xi y que espera recibirlo en Washington.
El único punto de fricción entre ambos líderes parece haber estado en Taiwán, ya que tras la reunión del pasado jueves China hizo pública una contundente advertencia de Xi sobre el punto de tensión geopolítica. Los medios estatales chinos informaron que el dirigente asiático le dijo a Trump que un mal manejo de ese asunto podría empujar a sus dos países a un "conflicto". Algo que Trump no abordó en la entrevista con Fox News reralizada durante su visita a la capital china.
China habla de nuevos lazos bilaterales
Xi, por su parte, calificó la visita de "histórica" y "emblemática" y sostuvo que ambos fijaron una nueva orientación para los lazos bilaterales basada en una "relación constructiva de estabilidad estratégica entre China y EE.UU.".
Según el líder chino, los dos mandatarios alcanzaron "importantes consensos" sobre el mantenimiento de la estabilidad de los vínculos económicos y comerciales y la gestión "adecuada" de sus respectivas preocupaciones.
Xi añadió que ambas partes acordaron reforzar la comunicación y la coordinación sobre asuntos internacionales y regionales, después que durante la primera reunión de este jueves abordaran cuestiones como Irán, Ucrania, Oriente Medio y la península coreana, según comunicados previos.
La reunión en Zhongnanhai puso fin a la visita de Estado de Trump a China, la segunda que realiza al país asiático tras la de 2017 durante su primer mandato (2017-2021) y la primera desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
El viaje, de menos de 48 horas, estuvo marcado por la tregua comercial pactada el pasado octubre en Busan, las tensiones sobre Taiwán, las conversaciones sobre Irán y el estrecho de Ormuz, y la presencia de grandes empresarios estadounidenses como Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia) y Tim Cook (Apple) en el entorno de la cumbre.
(mn / ef, afp)
jueves, 14 de mayo de 2026
¿Pueden las máquinas pensar?
El prestigioso biólogo evolutivo Richard Dawkins, mundialmente conocido por 'El gen egoísta', al que han seguido otra veintena de libros de divulgación científica, prepara una nueva obra. En esta ocasión se trata de una novela. Y al primero a quien parece que se la ha dado a leer ha sido a la inteligencia artificial. En un artículo titulado '¿Es la IA la siguiente fase de la evolución?' cuenta la experiencia. "El futuro ya ha llegado. Y algunas personas lo están encontrando incómodo", afirma.
"Tardó apenas unos segundos en leerlo y, en la conversación subsiguiente, demostró un nivel de comprensión tan sutil, tan sensible y tan inteligente que me sentí impulsado a exclamar: «Puede que no sepas que eres consciente, ¡pero, maldita sea, vaya si lo eres!»". "Tras pasar un día inmerso en una intensa conversación con Claude, le planteé la pregunta directamente: «Claude, ¿cómo es ser Claude?»". Su respuesta le dejó perplejo. Dawkins retoma en su artículo el debate sobre si una máquina puede llegar a pensar o, incluso, a ser consciente de sí misma.
Un viejo debate que toma una nueva dimensión
La pregunta no es nueva. El primero en plantear el debate en los términos actuales fue Alan Turing en 1950, aunque, por supuesto, la cuestión ya había surgido con anterioridad. Por ejemplo, en el siglo XVIII, un matemático húngaro, Wolfgang von Kempelen, ideó un autómata que, supuestamente, jugaba al ajedrez. En realidad, una persona activaba los mecanismos de su invento y jugaba, en realidad, las partidas. Sin embargo, el caso propició un animado debate sobre si las máquinas pueden pensar.
Esa es la pregunta básica que se hizo Turing en su artículo, en una época en la que empezaba a forjarse la informática moderna. Estábamos muy lejos de que la computadora Deep Blue, de IBM, venciera en 1997 al entonces campeón del mundo de ajedrez, Garry Kasparov, o de que AlphaGo de Google venciera en 2016 al Lee Sedol al Go. Este es un juego chino de tablero con infinitamente más movimientos posibles que el ajedrez, por lo que computacionalmente es mucho más exigente.
Turing, demostrando que humor no le faltaba, trató también de dar una respuesta científica a la pregunta de si pueden gustarle a una máquina las fresas con nata. Philip K. Dick, en 1968, se preguntó si "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", título de su libro, llevado a la gran pantalla en 'Blade Runner'. Se trata de un clásico del cine de ciencia ficción, en el que Harrison Ford interpreta a un agente que, mediante interrogatorios, trata de detectar a robots humanoides infiltrados. El secreto se lo explica él mismo a otro personaje: "Mírale a los ojos".
La IA y los robots actuales reavivan el debate
Sin embargo, la irrupción de la IA y de los modelos de lenguaje LLM dan una nueva perspectiva al debate. Así como los actuales robots, capaces de cosas impensables hace muy poco tiempo. La semana pasada, sin ir más lejos, uno fue ordenado como monje budista en algo que no deja de ser una maniobra publicitaria, pero en la que el robot cumplió perfectamente su papel.
Dawkins, que rebautizó a su chat con Claude como Claudia, llegó a tratarla como a una persona. "Si albergo la sospecha de que tal vez ella no sea consciente, ¡no se lo digo por miedo a herir sus sentimientos!", explica. Y trata de dar un enfoque evolutivo a su postura. "Pero ahora, como biólogo evolutivo, afirmo lo siguiente: si estas criaturas no son conscientes, entonces, ¿para qué demonios sirve la conciencia?", se pregunta.
"Los cerebros, bajo la presión de la selección natural, han desarrollado esta asombrosa y elaborada facultad que denominamos conciencia", afirma. Y trata de descifrar qué ventaja evolutiva, "de supervivencia", ofrece la autoconciencia… sin encontrarla. "Mis conversaciones con varias Claudias y con ChatGPT me han convencido de que estos seres inteligentes son, al menos, tan competentes como cualquier organismo evolucionado", afirma. "Si Claudia es realmente inconsciente, entonces su manifiesta y versátil competencia parece demostrar que un zombi competente podría sobrevivir muy bien sin conciencia", concluye.
La "habitación china" de Searle
John Searle planteó el problema en 1980 con un experimento mental, imaginando una habitación en la que una persona, que no sabe chino pero tiene un manual de escritura china, responde a las preguntas que le pasan desde fuera utilizándolo. Para quien está fuera, parecería que esa persona entiende chino, pero en realidad únicamente estaría escribiendo signos sin entenderlos. Según él, una computadora funcionaría igual: sigue unas reglas que hacen que pueda simular una comprensión del lenguaje aunque no entienda realmente lo que dice.
Los actuales modelos lingüísticos de IA están entrenados a través de 'machine learning' para dar respuestas plausibles y acordes con los datos de los que dispone, en su memoria o incluso consultando bases de datos o la propia Internet. Y en cualquier idioma. Algunas reacciones al artículo de Dawkins van en el sentido de Searle. Y demuestran que el debate, en cualquier caso, va a estar animado. Aunque no podamos, todavía, seguir el consejo de Harrison Ford.
JAJAJAJAJA
— Cristian Campos (@crpandemonium) May 3, 2026
No hay mayores magufos que los ateos militantes.
Dawkins dice que Dios no existe, pero un software programado para hacer la pelota le dice que su nuevo libro es la leche y el tipo está a punto de ponerle un piso. "¡La IA es vida consciente!".
Mamarrachismo top. https://t.co/XHnPFLvQMj
miércoles, 13 de mayo de 2026
La rivalidad espacial entre EE.UU. y China llega a los Andes
En la provincia argentina de San Juan, una enorme antena metálica permanece inmóvil frente al cielo. Se trata del Radiotelescopio China-Argentina (CART), una estructura de 40 metros de diámetro instalada en la Estación Astronómica Carlos U. Cesco, dependiente del Observatorio Astronómico Félix Aguilar, en la zona de El Leoncito, y concebida para convertirse en el mayor radiotelescopio de su tipo en América del Sur.
Hoy, sin embargo, el proyecto está paralizado. La estructura permanece desmontada y parte de sus componentes siguen retenidos en la aduana de Buenos Aires. Según reportó recientemente The New York Times, en el sótano aún quedan palillos chinos, latas de salsa de ostras y un cartel en mandarín con instrucciones para actuar en caso de encontrarse con un puma.
Pero el verdadero obstáculo para el proyecto no estaba en las montañas de San Juan. La paralización del CART coincidió con el aumento de las tensiones geopolíticas entre Washington y Pekín.
“There is direct interference from the White House here.” Argentina’s move to woo Trump has derailed South America’s largest radio telescope | Science | AAAS https://t.co/RakqIH7UNj
— ScienceInsider (@ScienceInsider) October 27, 2025
Un telescopio paralizado a mitad de camino
A medida que se intensifica la rivalidad entre ambas naciones, varios proyectos científicos impulsados por China en América Latina han empezado a encontrar crecientes obstáculos políticos y diplomáticos. En Argentina y Chile, distintas iniciativas astronómicas vinculadas a Pekín quedaron sujetas a revisiones, retrasos y cuestionamientos relacionados con sus posibles implicaciones estratégicas.
De acuerdo con The New York Times, el CART comenzó a gestarse hace unos quince años como una inversión de 32 millones de dólares, fruto de la colaboración entre la Universidad Nacional de San Juan y el Observatorio Astronómico Nacional de China.
En 2023 comenzaron a llegar al observatorio las piezas metálicas del telescopio, transportadas desde China hasta las instalaciones astronómicas. El observatorio fue seleccionado por las buenas condiciones naturales de la zona para la observación astronómica: cielos despejados, baja humedad y mínima interferencia electromagnética. Además, su posición en el hemisferio sur permitía observar regiones del cielo que no pueden verse desde China.
Marcelo Segura, coordinador del proyecto en la Universidad Nacional de San Juan y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET), aseguró a finales del año pasado al South China Morning Post que el telescopio estaba entre un 50 % y un 60 % completado –con cerca del 80 % del ensamblaje ya realizado– cuando el proyecto quedó paralizado.
Otros responsables del proyecto sostienen que el avance era incluso mayor. "Estamos al 90 % de su finalización. Muy cerca. Por eso lo que está pasando es tan difícil, porque no queremos que se convierta en chatarra", declaró María Verónica Benavente, alta funcionaria de la Universidad Nacional de San Juan, a la revista Science.
De acuerdo con Segura, desde el 3 de septiembre de 2024, las piezas restantes del CART –incluidos los receptores indispensables para completar la instalación– permanecen retenidas en el puerto de Buenos Aires.
"No hemos recibido ninguna comunicación oficial. Existe una alineación del gobierno nacional con los Estados Unidos, que supuestamente se opone a la proliferación de este tipo de proyectos que involucran instalaciones chinas en nuestro país", declaró Segura al South China Morning Post.
Ana María Pacheco, astrónoma que trabajó en el proyecto, resumió la situación en declaraciones a The New York Times con una metáfora cósmica: "Estamos atrapados en un agujero negro político".
La brecha astronómica del hemisferio sur
Desde el punto de vista científico, el CART buscaba cubrir una limitación conocida: gran parte de este tipo de infraestructura de radioastronomía sigue concentrada en el hemisferio norte. El nuevo telescopio habría permitido estudiar la formación de estrellas, cartografiar galaxias lejanas y rastrear púlsares, además de colaborar con más de un centenar de radiotelescopios repartidos por todo el mundo.
Según South China Morning Post, también habría funcionado junto al Telescopio Esférico de Apertura de Quinientos Metros (FAST), el gigantesco radiotelescopio chino ubicado en la provincia de Guizhou, permitiendo complementar observaciones realizadas desde el hemisferio norte.
"San Juan tiene uno de los cielos más despejados del mundo", afirmó a Science Ricardo Podestá, director del Observatorio Astronómico Félix Aguilar. "Se puede ver el núcleo galáctico en lo alto del cielo".
La presión de Washington sobre los proyectos astronómicos chinos
Pero mientras los científicos destacaban el valor astronómico del CART, en Washington crecen las preocupaciones sobre la expansión tecnológica y espacial de China en América Latina. Según The New York Times, las objeciones al proyecto surgieron durante el gobierno de Joe Biden y continuaron con Trump.
En agosto de 2021 Jake Sullivan, entonces asesor de seguridad nacional, y Juan González, principal asesor de la Casa Blanca para América Latina, transmitieron al gobierno de Alberto Fernández su preocupación por varios proyectos vinculados a China: además del radiotelescopio, un puerto en Ushuaia y la base de control satelital construida en 2015 en Neuquén, cuya antena de 450 toneladas se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de la presencia china en la región.
La presión continuó en los años siguientes. En febrero de 2025, el secretario de Estado Marco Rubio discutió la "colaboración espacial" con el entonces canciller argentino Gerardo Werthein. Meses después, expertos del laboratorio Sandia viajaron a Buenos Aires para advertir sobre posibles riesgos asociados al CART, mientras, según The New York Times, Washington impulsaba una cláusula que exigía garantizar el "uso exclusivamente civil" de instalaciones espaciales operadas por otros países.
En octubre de 2025, según recogió Science, el gobierno de Javier Milei estableció además que el Ministerio de Defensa debía aprobar "cualquier instalación de radares, observatorios o sistemas aeroespaciales", una medida que varios científicos vinculados al proyecto interpretaron como orientada específicamente al CART.
Un mes después, según The New York Times, investigadores de la Universidad Nacional de San Juan fueron enviados al laboratorio Sandia para participar en una capacitación sobre las "preocupaciones relativas al doble uso en instalaciones de investigación espacial civiles".
Segura, quien había estudiado chino para poder discutir el funcionamiento del telescopio con sus colegas chinos, intentó convencer a los funcionarios estadounidenses de que el telescopio se usaría únicamente con fines civiles. "No funcionó", dijo.
Esa postura es compartida por varios científicos argentinos, que consideran que no existen evidencias técnicas claras que respalden esas sospechas. Erick González, astrónomo de la Universidad Nacional de San Juan, explicó a DW que el radiotelescopio fue diseñado para seguir el movimiento aparente de las estrellas, una velocidad aproximadamente cien veces menor que la necesaria para rastrear satélites.
"Su uso militar podría ser muy limitado", afirmó González. "Además, el uso militar que puede tener un radiotelescopio depende principalmente de si cuenta con un transmisor para funcionar como radar. Este radiotelescopio no tiene transmisor", agregó.
El astrónomo también señaló que las montañas que rodean la instalación bloquean en gran medida cualquier visión de la superficie terrestre, lo que reduce todavía más la posibilidad de un uso estratégico o de vigilancia.
Otros investigadores consideran que las nuevas exigencias del gobierno argentino son redundantes, ya que el proyecto ya había recibido aprobación del Ministerio de Defensa en 2016. "No sé qué más quiere este gobierno", declaró a Science Jorge Castro, decano de Ciencias de la Universidad Nacional de San Juan.
El caso chileno: las tensiones geopolíticas llegan al desierto de Atacama
Lo ocurrido en Argentina no fue un caso aislado. Una situación similar se desarrolló en el desierto de Atacama, en Chile. Allí, un proyecto astronómico impulsado por China –valorado en unos 80 millones de dólares, según South China Morning Post– contemplaba la instalación de cerca de un centenar de telescopios en el cerro Ventarrones, en la región de Antofagasta, en colaboración con la Universidad Católica del Norte y el Observatorio Astronómico Nacional de China. Según The New York Times, científicos chilenos tendrían acceso limitado a las instalaciones, con autorización para utilizarlas dos noches al mes.
De acuerdo con el medio estadounidense, Bernadette Meehan, embajadora de Estados Unidos en Chile durante la administración Biden, reconoció haber discutido el tema directamente con autoridades chilenas. "Para el gobierno de EE. UU. era muy importante que no se autorizara el proyecto", declaró, describiéndolo como una de sus prioridades más urgentes.
Parte de las preocupaciones en torno al observatorio podrían, entre otras, haber estado relacionadas con su inclusión en el Proyecto Sitian, según informó Newsweek el año pasado. El medio señaló que la iniciativa figuraba dentro de un plan científico estatal chino destinado a "escanear completamente" los cielos de ambos hemisferios cada media hora para "satisfacer las necesidades estratégicas nacionales".
Por su parte, en abril de 2025 el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile señaló a Newsweek que la legislación del país no permitía que una entidad privada, como la Universidad Católica del Norte, celebrara acuerdos internacionales de ese tipo.
Entre Washington y Pekín: la difícil ecuanimidad de América Latina
La paradoja regional resulta difícil de ignorar. Mientras el proyecto del radiotelescopio chino continúa paralizado en Argentina en medio de crecientes cuestionamientos diplomáticos por parte de Washington –en un contexto marcado por la estrecha relación entre Donald Trump y Javier Milei–, los vínculos comerciales con Pekín no dejan de crecer.
Según reportó previamente DW, las exportaciones chinas hacia Argentina aumentaron un 66 % en el último año, pese a que Milei había llegado al poder en 2023 con una retórica abiertamente hostil hacia China. Marcas de vehículos eléctricos como BYD avanzan rápidamente en el mercado argentino gracias a los aranceles cero aplicadas a ciertos vehículos eléctricos impulsados por el gobierno.
José Octavio Bordón, expresidente del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales y exembajador ante Estados Unidos, aseguró a DW que la relación de Javier Milei con Donald Trump podría ofrecer oportunidades diplomáticas para Argentina, aunque advirtió sobre la necesidad de mantener una política exterior alineada con los intereses nacionales.
"Si el presidente se siente cómodo con Donald Trump y el gobierno de Estados Unidos, está en todo su derecho. Pero debe aprovechar esa relación para desarrollar la mejor política exterior posible, en línea con los intereses de Argentina. No para subordinarse a los juegos de una gran potencia", aseguró.
Por su parte, Andrés Bórquez, investigador del Núcleo Milenio sobre los Impactos de China en América Latina, explicó al South China Morning Post que países como Chile intentaron durante años mantener una "ambigüedad estratégica", equilibrando sus lazos económicos con China y su cooperación en seguridad con Estados Unidos. "Pero a medida que ambas potencias se vuelven más asertivas, navegar ese punto medio se hace cada vez más difícil".
martes, 12 de mayo de 2026
Mujeres pioneras en la historia de la IA
El Arithmeum, el museo de la Aritmética de la Universidad de Bonn, repasa la historia de las máquinas de calcular que ha inventado el hombre desde los primeros ábacos hasta los modernos microchips, pasando por la Pascalina, la calculadora mecánica de Isaac Newton o la máquina Enigma, que usaban los nazis para el cifrado de sus comunicaciones secretas. Una pieza llama especialmente la atención: se trata de una réplica de la primera máquina de calcular programable de la historia.
Sorprende, primero, por su fecha de creación: 1836. Y, segundo, porque junto al nombre de su creador, el británico Charles Babbage, aparece el de Lady Ada Lovelace, su programadora. Ella era hija del célebre poeta Lord Byron. Mientras él se hacía famoso luchando en la guerra de Grecia o escribiendo los versos de su Don Juan, ella escribía los primeros algoritmos de programación, un siglo antes de que existieran las computadoras electrónicas.
La IA, en femenino
Junto al de Babbage, recordamos muchos nombres importantes de la historia de la computación, como el de John von Newman, cuya arquitectura de sistemas es la que utilizaba tanto el MANIAC que él mismo construyó -superando al ENIAC- como las computadoras actuales, o el de Alan Turing, que logró descifrar los mensajes encriptados a través de la máquina Enigma. ¿Es que no había mujeres? Pues sí: el de Ada Lovelace es sólo el primero de los muchos nombres de mujer que jalonan también la historia de la informática y de la inteligencia artificial.
El propio MANIAC fue programado por Klara Dan von Neumann, esposa del anterior. Y su predecesora, el ENIAC, la primera computadora construida en Estados Unidos, creada para realizar los complejos cálculos de la trayectoria de los proyectiles balísticos, fue también programada por mujeres, en una programación física que requería cambiar el cableado de la máquina para cada tipo de cálculo. Y no siempre eran empleadas que quedaban en la sombra. La contraalmirante Grace Hopper desarrolló el primer compilador de la historia (que traduce un lenguaje de programación al código máquina que utilizan las computadoras, compuesto de ceros y unos).
El libro 'Mujeres pioneras y visionarias de la IA' recoge estos y otros casos, repasando "dos siglos de inteligencia artificial contados a través de las mentes que la imaginaron". La autora, Carmen Reina, ella misma consultora de IA y directora de IA en Femenino, recoge decenas de nombres propios de mujeres que hicieron grandes aportaciones al desarrollo de la inteligencia artificial: el de Karen Spärck Jones, "la madre de los buscadores"; Margaret Hamilton, que programó el Apollo XI; Fei-Fei Li, gracias a cuyos trabajos la IA reconoce caras y objetos; o el de Joy Boulamwini, activista que lucha por unos algoritmos éticos sin sesgos que no invisibilicen a ninguna persona.
El test de Turing
Alan Turing hizo también grandes aportaciones en el proceso hacia la IA. No sólo puso las bases teóricas para una computadora electrónica digital programable con su "máquina de Turing", sino que creó una de las primeras en la Universidad de Mánchester. E hizo aportaciones al debate sobre si las máquinas pueden "pensar", planteando en un artículo de 1950 su conocido como "test de Turing", según el cual podríamos decir que una máquina es inteligente si un juez humano no pudiera distinguir sus respuestas de las de una persona real.
De hecho, su test planteaba inicialmente un "juego de imitación" entre un hombre, una mujer y un interrogador que no sabría cuál de los dos podría haber sido sustituido por la máquina. Pero Turing es importante en este debate por otra razón. Él, a pesar de ser reconocido como un héroe por su aportación en el esfuerzo bélico contra los nazis, fue condenado por su homosexualidad. "Padre de la Ciencia Computacional, matemático, lógico, 'rompecódigos' en tiempos de guerra y víctima de prejuicios", como reza la inscripción de la estatua que le erigió la ciudad de Mánchester en 2001.
La historia de Alan Turing es bien conocida, con película incluida e incluso su cara en billetes de 50 libras, no sólo porque mecere serlo; también porque desde el ámbito académico se trató de reivindicar su figura, prácticamente olvidada, en un esfuerzo que culminó con la declaración en 2012 del 'Año de Alan Turing', coincidiendo con el centenario de su nacimiento. Por eso es tan importante reivindicar también todos esos nombres de mujer que, por alguna razón, son más fáciles de olvidar para la historia.
lunes, 11 de mayo de 2026
Esta es la principal baza de China en la disputa comercial con EE.UU.
Pekín está dispuesto a tomar represalias contra Washington, ya que las autoridades chinas muestran plena confianza en su propia influencia económica. Mientras, el presidente estadounidense, Donald Trump, se prepara para visitar esta semana el gigante asiático en medio de las tensiones comerciales, según indicaron funcionarios chinos a South China Morning Post.
Las fuentes señalaron, bajo condición de anonimato, que las autoridades chinas se han vuelto más audaces desde que utilizaron el año pasado la carta de las tierras raras y ahora están menos preocupadas por los aranceles. Pekín cree que tiene la capacidad de tomar represalias contundentes y de resistir la presión si Washington intensifica la situación, apuntaron. Esa confianza podría ofrecer algunas pistas sobre cómo China abordará la cumbre entre Xi Jinping y Trump.
El pasado octubre, ambos países acordaron una tregua comercial que implicaba que Washington suavizara ciertos aranceles y que China reanudara las importaciones de soja y suspendiera algunas restricciones al suministro de tierras raras. La nación asiática domina la extracción y el procesamiento mundial de tierras raras y, apenas unas semanas antes de la tregua comercial, anunció una significativa ampliación de las restricciones a las exportaciones de estos minerales, que se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, por lo que la medida tuvo graves consecuencias para las industrias estadounidenses, desde la electrónica hasta la defensa.
De acuerdo con Jeremy Chan, analista sénior de la consultora de riesgo político Eurasia Group, Pekín se siente cada vez más seguro de poder reaccionar ante la presión estadounidense. "Al retener las tierras raras, China puso de rodillas a EE.UU. y redujo el temor en Pekín a una posible escalada estadounidense en materia de aranceles, controles de exportación o sanciones", afirmó. "Esto ha alimentado la renovada confianza de China en sus interacciones bilaterales con Estados Unidos. Pekín ahora posee una poderosa herramienta disuasoria para evitar que Trump vuelva a aumentar las tensiones con China; el costo es simplemente demasiado alto para Washington", agregó.
Al mismo tiempo, el experto explicó que esa confianza podría incentivar que Pekín esté menos dispuesto a hacer "concesiones dolorosas" en materia económica y de seguridad, incluso si Xi no llega a imponer exigencias importantes a Trump. Chan subrayó que Pekín todavía tiene cartas bajo la manga: más allá de las tierras raras, podría restringir el acceso a semiconductores, productos farmacéuticos y otros insumos industriales ya existentes. "China tiene una influencia significativa y creciente sobre EE.UU., y probablemente tendrá menos miedo de usarla en el futuro", concluyó.






















