China is building a huge solar farm in the desert. Robots are deployed to install solar panels.
— Li Zexin 李泽欣 (@XH_Lee23) June 5, 2026
China’s green energy commitment is no kidding. pic.twitter.com/QwyaAFaZ5K
De Tijuana para el mundo. El 10% de lo que leas aquí sucedió en un universo paralelo.
China is building a huge solar farm in the desert. Robots are deployed to install solar panels.
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En los bosques que rodean Manaos, en plena Amazonía brasileña, sobresalen unas curiosas torres de barro que parecen sacadas de otro mundo. Son estructuras cilíndricas, similares a diminutas chimeneas, levantadas con una precisión sorprendente. No son obra humana. Las construyen las cigarras.
Más concretamente, las ninfas de Guyalna chlorogena –la fase inmadura del insecto– levantan estas torres aproximadamente un año antes de su metamorfosis. Las construyen con arcilla y excrementos y, llegado el momento de abandonar la vida subterránea, ascienden por estas estructuras para completar su transformación en adultos.
El fenómeno era conocido desde hacía tiempo. Lo que seguía siendo un enigma era su propósito. ¿Para qué sirven exactamente estas torres? ¿Y por qué algunas son mucho más altas que otras?
Ese misterio llegó a manos de Marina Méga, bióloga de la Universidad Federal de Río de Janeiro, cuando participó en un curso de formación del Instituto Serrapilheira en plena selva. Era parte de un grupo de investigadoras que se propuso descifrar la función de esas enigmáticas estructuras con recursos limitados, senderos interminables, calor sofocante y una bibliografía casi inexistente.
Lo primero que llamó la atención de las investigadoras no fueron las torres en sí, sino lo que las rodeaba: hormigas. La Amazonía está repleta de ellas, de todos los tamaños, especies y temperamentos. Ante una presencia tan constante, era inevitable preguntarse si aquellas estructuras podían estar relacionadas con la necesidad de protegerse de estos depredadores.
Así nació la primera hipótesis: las torres servirían como refugio durante la metamorfosis, una de las etapas más vulnerables del ciclo de vida de la cigarra, cuando las ninfas son especialmente indefensas y ya no pueden excavar para ponerse a salvo.
Para comprobarlo, el equipo diseñó un cebo improvisado –pequeñas "pizzas" de harina, agua y sardinas, como describió Méga– y lo colocó tanto en la cima de las torres como en el suelo del bosque.
Los resultados fueron llamativos. Según los datos publicados en Biotropica, había ocho veces menos hormigas en las torres que en el suelo. Una diferencia aparentemente modesta de altura que, para una cigarra en plena transformación, puede significar la diferencia entre sobrevivir y convertirse en alimento.
La segunda hipótesis exigía una dosis extra de imaginación. Durante sus observaciones, las investigadoras advirtieron que la parte superior de algunas torres se abría tras lluvias intensas. Aquello llamó su atención porque la arcilla húmeda puede obstruir los poros del suelo y dificultar el intercambio de gases.
¿Y si esas aberturas ayudaban a que el aire siguiera circulando? La observación llevó al equipo a plantear una nueva posibilidad: que las torres no solo sirvieran como refugio, sino que también desempeñaran algún papel en la ventilación.
Para poner a prueba esta idea, las investigadoras necesitaban bloquear la ventilación de las torres sin dañarlas. Fue entonces cuando uno de sus colegas lanzó una propuesta tan inesperada como efectiva: ¿y si usaban condones? La forma fálica de las torres, por coincidencia o por ironía de la naturaleza, encajaba perfectamente. Así, cuarenta preservativos pasaron a formar parte del equipo de campo.
"Necesitábamos algo ligero, flexible, barato y fácil de colocar que bloqueara el flujo de aire sin destruir las estructuras", explicó Méga a IFLScience. "Los condones funcionaron extraordinariamente bien para ese propósito", agregó.
En sus experimentos, las torres selladas no se reconstruyeron de la misma manera que las estructuras de control. Al romperlas y observar cómo las reparaban las ninfas, las investigadoras comprobaron que la manipulación había alterado su respuesta.
Además, el tamaño de las estructuras pareció desempeñar un papel importante: las torres más grandes mostraron una reconstrucción más rápida tras el sellado, lo que sugiere que podrían tolerar mejor las alteraciones en la circulación del aire, aunque las razones exactas todavía no están claras.
Esto llevó al equipo a una conclusión más amplia. Las torres no son simplemente tierra sobrante, sino un fenotipo extendido, un rasgo que el organismo expresa fuera de su propio cuerpo. En otras palabras, la cigarra utiliza el barro para construir una estructura que actúa como una extensión funcional de su estrategia de supervivencia.
Por otra parte, la investigación también dejó un hallazgo inesperado. "Antes de nuestra expedición, la torre de cigarras más grande jamás documentada medía unos 40 centímetros", relató Méga. "Primero encontramos una de 41 centímetros y ya nos pareció increíble. Luego nos topamos con una torre de 47, y sinceramente no podíamos creer que siguiera en pie", añadió.
Todavía quedan preguntas por responder. Los investigadores no saben con certeza si la mayor resistencia de las torres grandes se debe simplemente a una mayor cantidad de arcilla, a diferencias en las características del suelo o a la habilidad de las propias constructoras.
Sin embargo, el panorama general es ahora mucho más claro. Durante la última etapa de su desarrollo, estas cigarras pasan meses construyendo, reparando y habitando una sofisticada obra de ingeniería que parece ofrecerles dos ventajas importantes: mantenerlas más alejadas de posibles depredadores durante la metamorfosis y contribuir a mantener condiciones favorables para la ventilación y el intercambio gaseoso dentro de la torre.
El gigantesco cohete New Glenn, pieza clave para varios programas lunares de la NASA, se destruyó durante una prueba de encendido estático en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida. El ensayo formaba parte de los preparativos para un futuro lanzamiento no tripulado y no dejó heridos.
La onda expansiva, que se sintió a kilómetros de distancia, destruyó una torre pararrayos y el transportador-erector utilizado para mover e izar el cohete. Algunos vecinos aseguraron que la detonación hizo temblar ventanas y otras estructuras de sus viviendas.
Explota en la plataforma de lanzamiento el cohete New Glenn de la empresa de Jeff Bezos Blue Origin
— DW Español (@dw_espanol) May 29, 2026
La empresa investiga la causa del siniestro después de reconocer una "anomalía". Según Blue Origin, todo el personal fue evacuado y no se registraron heridos. pic.twitter.com/yfnIWZXgUn
Pese a la magnitud del incidente, Blue Origin aseguró que parte de la infraestructura más importante sobrevivió. El director ejecutivo de la compañía, Dave Limp, informó que los tanques de metano, hidrógeno y oxígeno, así como el sistema de agua, permanecen en buen estado. La empresa destacó que estos componentes requieren largos tiempos de fabricación, por lo que su conservación facilitará la reconstrucción de la plataforma.
Además, la estructura principal de soporte podrá repararse en el lugar y varios elementos almacenados en las instalaciones no resultaron dañados, entre ellos el propulsor "Never Tell Me The Odds" y tres etapas superiores GS-2.
"Es una pequeña buena noticia", escribió Limp en la red social X. "Volveremos a volar antes de que termine este año", aseguró.
Mientras avanzan las labores de limpieza, Blue Origin advirtió que algunos fragmentos generados por la explosión podrían llegar a costas cercanas en los próximos días o semanas, por lo que pidió a la población no manipular posibles restos.
El accidente se produjo apenas dos días después de que la NASA adjudicara a Blue Origin un contrato por cientos de millones de dólares para lanzar dos vehículos exploradores destinados a futuras misiones lunares del programa Artemis.
El New Glenn también está llamado a desempeñar un papel fundamental en el despliegue del módulo de alunizaje Blue Moon y en los planes de la agencia espacial estadounidense para establecer una futura presencia permanente en la Luna. Por ello, el accidente podría tener repercusiones sobre el calendario de varios proyectos lunares.
La NASA prevé realizar una nueva misión tripulada a la superficie lunar a partir de 2028, lo que marcaría el regreso de astronautas al satélite natural por primera vez desde la misión Apolo 17, en 1972.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, afirmó que la agencia trabajará para recuperar la operatividad de la plataforma lo antes posible sin comprometer el desarrollo de los sistemas lunares en marcha.
New Glenn Explosion (Aftermath Imagery): Take a look at what we were able to shoot from the skies early the next morning following the incident.
— IGW (@interstellargw) May 30, 2026
We are including our drive folder for all of the photos we took during our flight. (700+ Photos)
(Note: Rapid Fire Photography, A… pic.twitter.com/qfSdbqowth
Bautizado en honor a John Glenn, el primer estadounidense en orbitar la Tierra, el New Glenn es el mayor cohete desarrollado por Blue Origin. Con 98 metros de altura y siete metros de diámetro, puede transportar más de 13 toneladas a órbita de transferencia geoestacionaria y hasta 45 toneladas a órbita terrestre baja.
Aunque solo ha realizado tres lanzamientos, el vehículo ya había demostrado avances importantes en reutilización. En 2025 completó un aterrizaje controlado de su primera etapa sobre una plataforma marítima y, meses después, reutilizó por primera vez uno de sus propulsores.
La prueba accidentada formaba parte de los preparativos para una misión que debía colocar en órbita 48 satélites del Proyecto Kuiper, la constelación con la que Amazon busca ofrecer internet de alta velocidad y competir con Starlink, de SpaceX. Habría sido el mayor despliegue de satélites realizado hasta ahora por la compañía, que planea una red de más de 3.200 aparatos.
Como el accidente ocurrió durante una prueba en tierra, los satélites no se encontraban a bordo del cohete.
FEW (AP, EFE)
🚨🚨🚨Nanchital -Veracruz-
— Eco_1_LVM (@Eco1_LVM) June 2, 2026
Hoy por la mañana, desconocidos armados entraron por la fuerza y se llevaron a la periodista:
-Roxana Guzmán Ramírez
El ataque fue a eso de las 6 de la mañana de hoy martes, en su casa de la calle Balderas, de la colonia Primero de Mayo.
Roxana es… pic.twitter.com/Jl3uaNPJTn