El nuevo auto eléctrico de Renault, el Twingo, es un mini coche de pasajeros moderno pensado para conductores urbanos europeos. Pero es el claro ejemplo de los cambios en la industria automovilística moderna.
Renault desarrolló el nuevo Twingo durante 21 meses en Shanghái, tras una fase inicial de diseño en Francia. El coche actualmente se ensambla en Eslovenia, llegando este mes al mercado con un precio alrededor de 20.000 euros.
El Twingo es el reflejo de una industria automovilística hipercompetitiva con epicentro en China. Es aquí donde muchos fabricantes de coches tradicionales están desarrollando nuevos modelos.
"La verdadera competencia no es China contra Occidente, son sistemas rápidos contra sistemas lentos", comenta a DW el exejecutivo de Chrysler y analista de automóviles Bill Russo. "Si quieres entender hacia dónde va el futuro de la industria automovilística, tienes que entender cómo China fabrica estos productos", prosigue Russo.
Los fabricantes de automóviles se dirigen cada vez más a China
Fabricantes como Tesla, Volkswagen y General Motors llevan mucho tiempo produciendo en China para los mercados nacionales e internacionales.
Recientemente, muchos han ampliado su presencia más allá de la fabricación. Ahora ya también diseñan y desarrollan modelos completos en aquel país, con la esperanza de beneficiarse de la concentración de proveedores de vehículos eléctricos, su experiencia y su base de consumidores.
Renault y Mercedes abrieron centros de investigación en Shanghái en 2024. Volkswagen construyó su planta de investigación y desarrollo en la provincia de Anhui en 2025 y, este mismo año 2026, Toyota ha trasladado todo el desarrollo de autos nuevos al país.
"China se ha convertido en el gimnasio mundial en términos de industria automovilística", explica a DW Alexandre Marian, consultor de AlixPartners. Al competir con sus rivales chinos en el extranjero, los fabricantes tradicionales están bajo presión. Deben recortar costos y acelerar el desarrollo de productos en todos los mercados.
Los ciclos de desarrollo de los vehículos nuevos duran alrededor de dos años en China, menos de la mitad del tiempo que tradicionalmente necesitan los fabricantes de automóviles tradicionales. Tanta rapidez se debe a que los fabricantes de automóviles en China apuestan más a la automatización, según Russo y otros expertos. Hacen fases en paralelo y están más coordinados con los proveedores, manteniendo diseños sencillos.
Actualización del francés 'Le Frog' en China
Renault dejó de vender su marca en el mercado chino en 2020. Pero una visita al Salón del Automóvil de Shanghái en 2023 convenció a los directivos de Renault de que era momento de colaborar con China. "La cuestión era captar cómo acelerar nuestro proceso de desarrollo", dice Oliver Laik, responsable de los coches del segmento A de la compañía.
La planta de desarrollo de Renault en Shanghái, conocida como el Centro ACDC, permitió a la empresa acercarse al ecosistema chino y ver cómo funciona. El Twingo original que debutó en 1992 fue rápidamente apodado "Le Frog" por sus faros delanteros compactos y redondos. Actualizarlo como un vehículo eléctrico fue inicialmente menos atractivo para Renault, dijo Laik.
Los coches más pequeños aportan márgenes de beneficio más bajos en Europa. Producirlo en China podía reducir costos para mantener un precio atractivo en Europa.
¿Podrán los fabricantes tradicionales llevar esas lecciones a casa?
Renault estima que la producción en China le ha ahorrado un 40 por ciento en costos en comparación con un proceso tradicional de desarrollo.
La compañía planea producir dos modelos más en los próximos meses, uno para su filial Dacia y otro para su socio Nissan. Y su objetivo es ahorrar aún más tiempo de desarrollo. La pregunta sigue siendo si los fabricantes de automóviles pueden replicar lo que llaman "velocidad china" en sus mercados de origen.
(er/ms)



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