Una dieta inspirada en las Escrituras ha encontrado nuevas audiencias en
internet como sustento al movimiento de Hagamos a Estados Unidos
saludable de nuevo.
A Kayla Bundy le gusta empezar el día con una taza de caldo de huesos.
Compra
su leche bronca, picotea sardinas, come auténtico pan de masa madre
–aquí no hay levaduras comerciales– y, en general, cocina con
ingredientes de origen local. En TikTok, donde tiene más de 500.000
seguidores, afirma que su dieta “arregló” su piel, su pelo y su
depresión, y vende sesiones de asesoramiento para ayudar a otros con sus
dietas.
Bundy,
una creadora de contenidos cristiana de 27 años, puede parecer la
típica persona que se alimenta de forma limpia, pero cree que su dieta
forma parte de una vocación más elevada. Desde hace ocho años sigue una
dieta basada en alimentos que se mencionan en la Biblia. Forma parte de
una comunidad en línea especializada pero dedicada que intenta vincular
los valores religiosos a las necesidades dietéticas.
En una época en la que el movimiento Hagamos a Estados Unidos saludable
de nuevo (MAHA por su sigla en inglés) ha impulsado un mayor acceso a
los productos lácteos no pasteurizados, límites más estrictos en torno a los alimentos ultraprocesados y nuevas definiciones de lo que cuenta como comida saludable,
las dietas alternativas centradas en alimentos más sencillos están
encontrando popularidad, incluso cuando sus defensores no se consideran
activamente parte del movimiento MAHA. Si a esto añadimos el creciente
número de usuarios de medicamentos GLP-1 que luchan por comer suficientes proteínas,
las dietas bíblicas pueden ofrecer un atractivo reenvasado de ciertos
principios dietéticos ancestrales. (El nuevo comisario en funciones de
la Administración de Alimentos y Medicamentos, quien asumió su cargo el martes, es también un firme defensor de las políticas para eliminar las sustancias químicas del suministro de alimentos).

“Nunca se me
había ocurrido buscar en la Biblia un libro de recetas”, dijo Bundy,
quien creció en Míchigan y ahora vive en Bali, pero luego de que se
sintiera bien tras eliminar el azúcar refinado, empezó a “estudiar las
escrituras desde la óptica de fijarse en lo que comen”.
Y
añadió: “El pecado entró en el mundo a través de la comida, y Satanás
no se detiene ahí. La comida, para mí, es realmente como un arma de cómo
puedo contraatacar”.
Bundy dice
abiertamente que no tiene credenciales en nutrición, pero vende una guía
digital de 28 dólares sobre superalimentos bíblicos, así como sesiones
de asesoramiento que empiezan alrededor de los 700 dólares por mes,
dijo.
No es la única. Al igual que
otros influentes de la comida sana, los defensores de la alimentación
bíblica con cuentas populares suelen vender productos.
Annalies Xaviera,
una madre y ama de casa que vive en Gainesville, Georgia, y que publica
consejos sobre alimentación bíblica, dijo que sus seguidores en
Facebook habían pasado de escasos miles a más de 300.000 en solo unas
semanas esta primavera. Ella vende un libro de cocina digital.
“La
Biblia dice que Dios aprecia y celebra los pequeños pasos de
obediencia”, dijo Xaviera, de 32 años, quien añadió que no se
consideraba parte del movimiento MAHA, pero que algunos de sus
objetivos, como eliminar los colorantes artificiales de los alimentos,
coincidían con sus propias preferencias.
Dijo
que su enfoque se reducía a comer alimentos integrales y cocinar las
comidas en casa. Aún compra algunos alimentos procesados, como la pasta.
Comer bíblicamente –lo que puede significar ceñirse estrictamente a los
ingredientes del buen libro, cocinar desde cero o cualquier cosa
intermedia– no es nuevo. The Eden Diet, un libro de 2008, ofrecía consejos de pérdida de peso y nutrición enraizados en las enseñanzas bíblicas. El libro La dieta del creador de 2004 del autor Jordan Rubin fue un éxito de ventas (al igual que su reciente libro The Biblio Diet, en coautoría con Josh Axe, un apoyo del movimiento MAHA, y publicado el año pasado).
Durante años, algunos cristianos también han participado en “ayunos de Daniel”, ayunos de 21 días
basados en el Libro de Daniel del Antiguo Testamento, en los que Daniel
solo consume verduras y agua. (También existe, por supuesto, la larga
tradición de las dietas religiosas, como procurar los alimentos kosher o halal, o seguir una dieta levítica. El propio Jesús, presumiblemente, seguía una dieta kosher).
En las redes sociales, sin embargo, la alimentación bíblica parece haber resurgido en los últimos meses.
Hace unos años, el actor Chris Pratt habló de completar un ayuno de Daniel cuando estuvo en The Late Show With Stephen Colbert. En enero, como parte de su asociación con la aplicación de oración Hallow, publicó un video animando a sus seguidores a utilizar la aplicación para participar en un reto de ayuno y oración.
El ayuno a base de leguminosas le había provocado bastantes gases, dijo
riendo. Otros famosos, como Mark Wahlberg y Patricia Heaton, han
participado en esfuerzos similares con la app.
Casper
Schimmer, un estudiante universitario de Ámsterdam, dijo que vendía
sesiones de asesoramiento para hombres jóvenes y cristianos que buscaban
alinear su dieta y ejercicio con su fe“No es que comer sano sea lo único que hace a una persona piadosa”, dijo
Schimmer, de 20 años. Dijo que también se centraba en la forma física y
mental como parte de un sistema más amplio de “hábitos piadosos”. (Por
ejemplo, el sabbat como el “biohack original”).
Jennifer Ayres, profesora de educación religiosa en la Universidad de
Emory, dijo que el movimiento de alimentación bíblica en línea parecía
mostrar “un enfoque en la toma de decisiones personales”. Añadió que “el
análisis más colectivo y medioambiental de lo que está ocurriendo en
nuestro sistema alimentario” está ausente de parte del diálogo en los
medios sociales.

Abbie Stasior,
una dietista cristiana que vive en Nashville, dijo que gran parte de su
trabajo parecía, al principio, una orientación nutricional estándar. A
menudo empieza con sus clientes hablando de la importancia del desayuno.
Pero luego hace referencia a versículos bíblicos, señalando, por
ejemplo, una escena del Libro de Juan en la que Jesús toma un desayuno
equilibrado de pan y pescado con sus discípulos. “Tiene carbohidratos y
proteínas”, dijo Stasior, de 31 años.
Vincular los consejos dietéticos a las Escrituras ofrece “un incentivo extra”, dijo Stasior.
Cuando
se trata de satisfacer las necesidades nutricionales, Marion Nestle,
una de las mayores expertas en política nutricional del país, dijo que
si las personas que siguen la dieta bíblica consumen calorías en
abundancia y comen “una amplia variedad de alimentos relativamente poco
procesados”, “probablemente les va bien”.
También describió cómo la cultura del bienestar ha estado chocando con la política pública.
“Lo
que pasa con el bienestar es que se basa en la experiencia personal más
que en la ciencia: es lo que te hace sentir bien”, dijo Nestle, y
añadió: “La dieta tiene que ver con las creencias. No nos quedan muchos
sistemas de creencias en este país. La gente está desesperada por
encontrar un sentido a sus vidas”.
Xaviera, la madre ama de casa de Georgia,
dijo que animaba a sus seguidores a hacer una pausa antes de comer, y
describía a alguien que podría estar decidiendo si se comía una galleta.
“Cuando tienes un antojo”, dijo, “¿has pensado alguna vez en detenerte y rezar?”.
Nota cortesía:
Fuente de infomrmación:
Madison Malone Kirchner (14 de mayo de 2026). ¿Comer sano? No, ellos comen bíblicamente. NYT en Español. EEUU. Recuperado el 17 de mayo de 2026 de: https://www.nytimes.com/es/2026/05/14/espanol/estilos-de-vida/comer-dieta-biblia.html
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