Así funciona tu cerebro en lectura profunda
Mientras la pérdida de la capacidad de sumergirse de verdad en un libro puede resultar triste y frustrante para algunos lectores apasionados, para los neurocientíficos, se trata de algo alarmante.
Los estudios demuestran que nuestros ojos se mueven de forma diferente cuando ojeamos un texto en comparación con cuando estamos profundamente absorbidos por él. Y estos diferentes patrones oculares reflejan diferentes patrones cerebrales.
"Cuando el cerebro del lector actúa superficialmente, reduce el tiempo dedicado a los procesos de lectura profunda. En otras palabras, no tenemos tiempo para captar la complejidad, comprender los sentimientos de los demás, percibir la belleza y generar pensamientos propios", explica la neurocientífica Maryanne Wolf.
Este fenómeno "afecta a nuestra capacidad para afrontar un bombardeo constante de información (…) Nos deja vulnerables a la desinformación y la demagogia", advierte.
La incapacidad de leer con profundidad también implica una pérdida parcial de las habilidades de pensamiento profundo. El pensamiento crítico y el razonamiento lógico no son habilidades innatas; se desarrollan mediante la lectura activa.
Atrofia del cerebro
Según el profesor y autor de Harvard, Joseph Henrich, la lectura profunda reconfigura físicamente el cerebro para el pensamiento abstracto, complejo y sostenido.
Si se deja de leer profundamente durante mucho tiempo, "la autopista de la información que conecta los hemisferios izquierdo y derecho de tu cerebro" se atrofia, alerta el experto.
Consejos básicos para recuperar la atención y capacidad de lectura
La recomendación principal es obvia: volver a leer libros completos. Sin embargo, en la práctica, esto suele ser más difícil de lo que parece.
Por eso, la escritora Katherine May recomienda probar los audiolibros (es mejor que nada, aunque no sustituye por completo la lectura), releer libros favoritos del pasado y dejar el teléfono a un lado siempre que sea posible.
Estos consejos pueden ser útiles, aunque no parecen revolucionarios. ¿Ofrece la ciencia recomendaciones más específicas? Sí. En The Conversation, el científico cognitivo Jeff Saerys-Foy y el experto en alfabetización JT Torres propusieron recientemente un plan sencillo para ayudar a retomar el hábito de la lectura.
Esta es la forma de recuperar la concentración que proponen:
Motivarse con datos científicos. Analizar un texto en profundidad exige un gran esfuerzo mental. Para mantener la motivación, es útil ser consciente de cómo la lectura profunda influye en el cerebro.
Centrarse sin prisa en fragmentos más cortos. Darse cuenta de que en el caso de la lectura, la velocidad no es premiada. Leer con atención requiere "ralentizar la lectura cuando sea necesario para lidiar con pasajes difíciles, saborear una prosa impactante, evaluar críticamente la información y reflexionar sobre el significado del texto. Implica entablar un diálogo con el texto en lugar de simplemente extraer información", precisan los autores.
Empezar poco a poco. Si un libro extenso te parece demasiado difícil, puedes empezar con textos más cortos —poesía, cuentos o ensayos— y gradualmente pasar a obras más extensas.
Buscar un compañero de lectura. La lectura profunda requiere esfuerzo, así que conviene tener a alguien que te mantenga motivado y enfocado. Los investigadores sugieren programar la lectura de una novela o un libro de no ficción con un amigo o familiar y comentarlo juntos.
Leer en fragmentos cortos. No esforzarse para terminar un libro cuanto antes para comentarlo con alguien. Se recomienda establecer objetivos intermedios, como terminar un capítulo o leer un número determinado de páginas al día, para luego comentar con regularidad lo leído. Las plataformas digitales también pueden ser de gran ayuda: comentar tus lecturas en comunidades como BookTok puede formar parte del proceso.


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