viernes, 27 de febrero de 2026

¿Santa o Fraude? Lo que nadie dice de la Madre Teresa de Calcuta.

 La Madre Teresa de Calcuta (ahora santa Teresa de Calcuta) es una de las figuras más veneradas del siglo XX: Premio Nobel de la Paz, icono de la caridad y canonizada por la Iglesia Católica. Pero detrás de la imagen de bondad absoluta hay un montón de polémicas, críticas fuertes y varias pendejadas documentadas que muchos prefieren ignorar. Aquí va una nota directa, sin filtro, basada en fuentes como Christopher Hitchens, Aroup Chatterjee, Hemley González y reportes periodísticos serios.




1. El culto al sufrimiento (y no a aliviarlo)

La crítica más repetida y jodida: Madre Teresa no era amiga de los pobres, era amiga de la pobreza. Ella misma dijo cosas como:


- “Hay algo muy hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte, compartirla con la Pasión de Cristo.”

- A un moribundo con cáncer le dijo: “Jesús te está besando”, y el tipo le contestó: “¡Entonces dile a tu Jesús que deje de besarme!”


En sus hospicios (como el famoso Kalighat, el “Hogar para los moribundos”) se priorizaba el sufrimiento espiritual sobre el cuidado médico. Voluntarios y excolaboradores describen:


- Reutilización de agujas hipodérmicas sin esterilizar (riesgo altísimo de infecciones).

- Analgésicos básicos (muchas veces solo aspirina) aunque tuvieran millones en donaciones.

- Condiciones higiénicas precarias: pacientes hacinados, sin diagnóstico sistemático, sin personal médico calificado.

- La filosofía era clara: no curar, sino acompañar al moribundo para que “compartiera el sufrimiento de Cristo”.


Hitchens lo resumió brutal: “No era amiga de los pobres. Era amiga de la pobreza”.





2. Bautizos furtivos a moribundos

Una de las prácticas más turbias: las monjas bautizaban en secreto a moribundos hindúes y musulmanes sin su consentimiento (o cuando ya estaban inconscientes). Madre Teresa lo admitió con orgullo: “Nunca se negaron. Es tan hermoso verlos morir con tanta alegría”. Para críticos, esto no es caridad, es **explotación** de gente vulnerable en su lecho de muerte para sumar “almas” al catolicismo.


3. Amiga de dictadores y chorizos

Aceptó donaciones y posó sonriente con personajes bien turbios:


- Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier (dictador de Haití, responsable de miles de muertes y corrupción masiva).

- Charles Keating (el del escándalo de ahorros y préstamos en EE.UU., fraude millonario). Cuando lo encarcelaron, ella escribió al juez pidiendo clemencia… y nunca devolvió el dinero (más de 1 millón de dólares).

- Hasta con el régimen comunista de Enver Hoxha en Albania (su país natal) tuvo gestos.


Crítica común: tomaba plata sucia de los ricos y poderosos mientras predicaba pobreza.


4. Manejo opaco de millones de dólares

Recibió cientos de millones en donaciones. ¿Dónde quedó la lana? Nadie lo sabe con certeza. Las cuentas de las Misioneras de la Caridad son manejadas por el Vaticano y son prácticamente impenetrables. Chatterjee y otros dicen que se construyó una “marca” de pobreza mientras el dinero iba a expandir conventos y no a mejorar las condiciones de los hospicios.


5. Otras pendejadas y escándalos posteriores

- Defendió a un cura pedófilo (Donald McGuire) en los 90s, pidiendo misericordia para él. El tipo terminó condenado a décadas de prisión por abusar de menores.

- Voluntarios como Hemley González (que trabajó ahí en 2008) salieron horrorizados: falta total de higiene, negligencia médica y contradicción brutal entre la imagen pública y la realidad.

- Escándalos posteriores de las Misioneras: venta ilegal de bebés en orfanatos (2018), acusaciones de conversiones forzadas, maltrato en hogares.


En resumen.

Madre Teresa no era una villana de caricatura, pero tampoco la santa intocable que nos vendieron. Su obra ayudó a visibilizar la miseria extrema y dio consuelo a miles de moribundos que nadie más recogía. Pero también promovió un catolicismo ultra-conservador que glorificaba el sufrimiento, priorizaba conversiones sobre curaciones, se codeaba con corruptos y manejaba fortunas sin transparencia.





Como dijo Hitchens: “Incluso más gente será pobre y enferma si se sigue su ejemplo”.


La beatificación y canonización rápida (con milagros muy cuestionados) solo reforzó la narrativa de que la Iglesia necesitaba una “super-marca” de santidad moderna. Y muchos, sobre todo en India, siguen diciendo: “No fue una santa para Calcuta, fue una santa para Occidente”.


¿Y tú qué opinas? ¿Ícono intocable o mito con muchas grietas?


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