La mañana del domingo 22 de febrero de 2026, México despertó con una noticia que marcará un antes y un después en la historia del crimen organizado: Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido por fuerzas federales en un operativo en Tapalpa, Jalisco . La noticia, confirmada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), no solo representa el golpe más significativo al narcotráfico desde la captura de "El Mayo" Zambada, sino que abre un abanico de interrogantes sobre el papel de Estados Unidos en el operativo, las verdaderas intenciones del gobierno mexicano y, lo más importante: ¿qué sigue para México? .
Un operativo de precisión con "ayuda" ineludible
Según el comunicado oficial de la Sedena, el operativo fue el resultado de labores de inteligencia militar y contó con "información complementaria" proporcionada por autoridades de Estados Unidos . Este detalle, lejos de ser menor, confirma la cooperación bilateral en tiempo real. La relación de Washington con el CJNG era de máxima prioridad; ofrecían 15 millones de dólares por su captura y lo acusaban de encabezar un "reinado de terror" a través del tráfico de fentanilo .
La reacción desde la Casa Blanca no se hizo esperar. Christopher Landau, subsecretario de Estado, calificó la acción como un "gran avance para México, Estados Unidos y el mundo", mientras que la embajada estadounidense en México emitía una alerta a sus ciudadanos para resguardarse ante la violencia desatada . La colaboración era inevitable, pero la ejecución del operativo fue total y absolutamente mexicana. La pregunta que muchos se hacen es si el gobierno de México prefirió un capo muerto a un capo extraditado.
¿Ejecución para no extraditar? La teoría del "tiro de gracia" a la disputa bilateral
En los pasillos de la política de seguridad, surge una teoría que cobra fuerza: ¿México decidió que "El Mencho" no debía ser llevado vivo a Estados Unidos para evitar un juicio mediático y político altamente inconveniente? . No es un secreto que la administración de Donald Trump había endurecido su postura, exigiendo resultados contundentes contra el tráfico de fentanilo e incluso amenazando con operaciones en territorio mexicano .
La historia reciente está llena de ejemplos donde los capos mexicanos, al ser juzgados en cortes estadounidenses, dejan al descubierto no solo sus operaciones, sino las intrincadas redes de corrupción que los protegieron durante años. Un "Mencho" vivo en una corte de Estados Unidos habría sido una bomba de tiempo política para México, exponiendo sobornos, protección gubernamental y la complicidad de funcionarios de alto nivel.
El informe de la Sedena detalla que Oseguera Cervantes murió durante el traslado aéreo a la Ciudad de México tras resultar herido en el enfrentamiento . Esta versión, en medio de un operativo donde se aseguraron lanzacohetes capaces de derribar aeronaves, deja abierta la especulación. ¿Fue un daño colateral de un enfrentamiento feroz o una decisión de última hora para cerrar el capítulo sin dejar cabos sueltos al otro lado de la frontera? . Para la administración de Claudia Sheinbaum, que ha hecho de la comunicación con Estados Unidos un pilar de su política exterior, la muerte en combate evita una larga batalla de extradición y un juicio que podría haber tensado aún más la cuerda bilateral.
Repercusión inmediata: El CJNG muestra los dientes
Si alguien esperaba que la muerte del líder desmantelaría al cártel, la respuesta de la organización no tardó en llegar. Inmediatamente después de los reportes, una oleada de violencia sin precedentes recientes sacudió al menos siete estados del país. Jalisco, Michoacán, Colima, Guanajuato, Aguascalientes, Tamaulipas y Baja California sufrieron narcobloqueos, quema de vehículos, gasolineras y comercios, así como el cierre total de vías estratégicas .
En Guadalajara y su área metropolitana, el "Código Rojo" se activó con incendios en avenidas principales y el uso de "ponchallantas" para inmovilizar a la población . El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, ordenó la suspensión de clases presenciales y de eventos masivos . Esta reacción demuestra que, aunque decapitado, el CJNG no es una estructura que colapse fácilmente. Por el contrario, busca demostrar que su capacidad de fuego y respuesta sigue intacta, mandando un mensaje claro tanto al gobierno como a sus rivales: la máquina de guerra sigue funcionando.
El tablero criminal: ¿Guerra interna o sucesión pactada?
El gran interrogante ahora es el futuro del CJNG. Históricamente, la caída de un líder de esta magnitud suele desatar una lucha interna por el poder. Se espera una disputa violenta entre las facciones que buscan controlar la herencia del capo . Entre los nombres que empiezan a sonar para la sucesión están su hermano Abraham Oseguera, alias "Don Rodo", y su círculo más cercano, como Erik Valencia Salazar, "El 85" .
Sin embargo, existe la posibilidad de que, ante la presión y el éxito del operativo, la organización intente una transición ordenada para evitar una guerra fratricida que los debilite frente al Cártel de Sinaloa y otras organizaciones. Lo que es seguro es que el equilibrio de poder en México ha cambiado drásticamente. La violencia que estamos viendo no es solo un berrinche; es la antesala de una reconfiguración. Los próximos días serán cruciales para saber si el CJNG se fragmenta en células más pequeñas e ingobernables o si un nuevo líder logra consolidar el poder rápidamente.
Conclusión: Un parteaguas con olor a pólvora e incertidumbre
La muerte de "El Mencho" es, sin duda, un triunfo para la estrategia de seguridad de la presidenta Sheinbaum, liderada en el terreno por Omar García Harfuch (quien ya había sido víctima de un atentado ordenado por el capo en 2020) . Pero los triunfos en esta guerra suelen ser efímeros. México se enfrenta ahora a un escenario de alta volatilidad, con un cártel herido pero aún letal, y con la mirada de Estados Unidos atenta a que el control del fentanilo no se desborde aún más.
La pregunta "¿El que sigue?" tiene múltiples respuestas:
1. Para el CJNG: Una reconfiguración violenta o una sucesión relámpago.
2. Para la seguridad pública: Días, quizás semanas, de violencia extrema mientras se define el nuevo orden.
3. Para la relación bilateral: Un respiro para México, que entregó la cabeza del monstruo, pero evitó el juicio incómodo.
Por ahora, lo único cierto es que el imperio construido desde Aguililla, Michoacán, ha perdido a su emperador. Y en el mundo de los cárteles, la muerte del líder nunca es el final de la historia, sino el comienzo del capítulo más sangriento.

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