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martes, 2 de junio de 2026

"Ferrari de Temu": ¿por qué el Luce genera tanta polémica?

El Ferrari Luce cuesta más de 500.000 euros, alcanza los 100 km/h en 2,5 segundos y fue presentado al papa. Aun así, los mercados lo castigaron con una caída del 8 % y las redes lo llamaron "coche de Playmobil".

Ferrari presentó la semana pasada su primer automóvil totalmente eléctrico con una puesta en escena poco habitual incluso para una marca acostumbrada a los grandes gestos.

El presidente de la compañía, John Elkann, mostró el Luce al papa León XIV en la residencia de verano de Castel Gandolfo, donde el pontífice tomó asiento al volante mientras un piloto de pruebas le explicaba los controles en inglés. El presidente italiano Sergio Mattarella también recibió su propia presentación. 

Pocos lanzamientos recientes han contado con una exhibición tan cuidadosamente escenificada ante figuras de semejante peso institucional. Lo que Ferrari no consiguió de inmediato, sin embargo, fue una recepción positiva por parte de los mercados financieros ni de buena parte de internet.

Las acciones de Ferrari se desplomaron un 8,4 % en la bolsa de Milán al día siguiente de la presentación, según informó la AP, y los títulos cotizados en Estados Unidos cayeron un 5,3 %. 

El "Ferrari de Temu": la reacción en redes y dentro de la casa

En las redes, el Luce fue bautizado como "coche de Playmobil" y "Ferrari de Temu". Algunos lo compararon con una aspiradora. Otros encontraron en su línea un eco del primer iPhone; detalle nada casual, dado que en el diseño participó Jony Ive, el legendario exdirector de diseño de Apple.

La reacción más dura llegó, sin embargo, de una voz interna. El expresidente de la marca Luca di Montezemolo cargó sin piedad: "Existe el peligro de destruir un mito". Y remató con una ironía que reflejaba el tono de parte de las críticas que circulaban en torno al modelo: "Es al menos un automóvil que los chinos no copiarán". 

Desde la política italiana, el vicepresidente Matteo Salvini fue más escueto: "Alguien se estará revolviendo en su tumba", dijo, en referencia al fundador Enzo Ferrari.

El Luce no es un coche modesto. Ofrece mil caballos de potencia, alcanza los cien kilómetros por hora en 2,5 segundos, tiene una autonomía superior a los 530 kilómetros y cuenta con cuatro motores eléctricos, uno por rueda. 

Su precio parte de algo más de 500.000 euros y, según la dpa, lo convertiría en el coche eléctrico más caro del mercado actualmente. Ferrari lo presenta como la apertura de un nuevo capítulo en la historia de la marca. Por ahora, sin embargo, ese nuevo capítulo ha sido recibido con escepticismo por parte de los mercados y de numerosos comentaristas y aficionados.

Más allá de las burlas: la apuesta de Ferrari

Aun así, no todas las reacciones han sido negativas. Algunos analistas y medios especializados han valorado positivamente la apuesta de Ferrari por un concepto distinto al del superdeportivo tradicional. 

Más que un modelo pensado para competir con los Ferrari más radicales, el Luce se presenta como un gran turismo eléctrico de lujo, con cuatro puertas, cinco plazas y un interior mucho más espacioso que el habitual en la marca. 

También ha recibido elogios la filosofía de diseño impulsada por Jony Ive, que recupera botones, mandos físicos y controles táctiles en lugar de depender casi por completo de grandes pantallas. Para sus defensores, esa combinación de practicidad, tecnología y usabilidad podría atraer a una nueva generación de compradores de alto poder adquisitivo.

El dilema de diseño que ya afrontaron VW, Mercedes y BMW

Más allá del escándalo mediático, el caso Ferrari ilumina un dilema de diseño que ya afrontaron anteriormente varios fabricantes europeos.

"Ferrari comete con el Luce un error que muchos otros fabricantes ya dejaron atrás: apostar por diseños radicalmente distintos en los eléctricos", afirmó el analista del sector Ferdinand Dudenhöffer en declaraciones recogidas por la dpa. "Ya no parece desarrollado en Italia, sino como un smartphone sobre ruedas", aseguró.

Matt Prior, editor general del portal Autocar, señaló que el verdadero problema no es estético sino arquitectónico: la batería va bajo el suelo, lo que eleva naturalmente el vehículo y dificulta mantener las proporciones estilizadas tradicionales de Ferrari. "Para una empresa cuya historia entera se basa en fabricar coches estilizados y dinámicos, quizás es más difícil de sortear que para otros fabricantes", dijo, según la AP.

Volkswagen ya había pasado por una experiencia similar con la familia ID. Durante la etapa de Herbert Diess, la compañía apostó por dar a sus eléctricos una personalidad visual claramente diferenciada del resto de la gama, con la intención de marcar el inicio de una nueva etapa.

El resultado polarizó: frescos para unos, demasiado estériles y poco VW para otros. Tras la salida de Diess en 2022, la nueva dirección impulsó una revisión profunda de esa estrategia de diseño.

"Un VW debe volver a parecer un VW", proclamó el director de marca Thomas Schäfer. El ID.Polo, que saldrá próximamente, se parece ya casi tanto al Polo de combustión como su gemelo de gasolina.

Mercedes también experimentó con una identidad propia para sus eléctricos. Los primeros modelos de la gama EQ adoptaron formas muy distintas de las asociadas tradicionalmente a la marca, una decisión que favorecía la eficiencia, pero que generó reservas entre parte de los compradores.

Las superficies negras que sustituían a la parrilla clásica tampoco convencieron. El CEO Ola Källenius ejecutó un giro radical y anunció hace dos años un lenguaje de diseño inequívocamente Mercedes. 

El CLA eléctrico presentado en 2025 retomó las proporciones habituales y apenas se distingue de su versión de combustión.

Por su parte, BMW fue una de las primeras marcas en corregir ese enfoque. El i3, presentado en 2013, fue una apuesta radical en materiales y estética que no logró el éxito esperado. En los eléctricos posteriores, la marca renunció a las grandes rupturas.

"Buena parte del éxito que BMW ha tenido con los coches eléctricos fuera de China se debe a que también en los eléctricos confió en su diseño clásico", señaló Dudenhöffer. 

Porsche, por su parte, ha seguido una filosofía mucho más conservadora. Modelos como el Taycan, el Macan eléctrico o el Cayenne incorporan las adaptaciones necesarias para mejorar la eficiencia y aprovechar las ventajas de la propulsión eléctrica, pero mantienen los rasgos visuales que permiten identificarlos de inmediato como Porsche.

La coherencia de diseño no es solo una cuestión de imagen: también tiene consecuencias económicas directas. "La continuidad en el diseño ayuda a asegurar el valor de los coches de segunda mano", apuntó Dudenhöffer. "En un automóvil eso es mucho más importante que en una prenda de ropa, que se puede tirar cuando la moda cambia".

El eléctrico más caro del mercado llega en un momento turbulento

El Luce llega en un momento complicado para los eléctricos en general. Las ventas mundiales alcanzaron los 20 millones de unidades el año pasado –uno de cada cuatro vehículos nuevos vendidos en el mundo–, según la Agencia Internacional de la Energía. 

En Europa crecieron más de un 30 % en 2025, también según la AIE. Pero el mercado está bajo presión por la competencia china, que ofrece tecnología avanzada a precios más bajos, y por la incertidumbre en Estados Unidos, donde los cambios de política de la administración actual han generado turbulencias.

Ferrari, que ya había rebajado su objetivo de que el 40 % de su gama fuera totalmente eléctrica para 2030 al 20 %, lanza el Luce en ese contexto. El propio Prior lo resumió sin rodeos: "El mercado del coche eléctrico en su conjunto no está realmente donde podría estar. Y gran parte de él está impulsado por la legislación más que por la demanda natural".

Nota cortesía:
 

 
Fuente de información:
 
Felipe Espinosa Wang (29 de mayo de 2026). "Ferrari de Temu": ¿por qué el Luce genera tanta polémica? DW en Español. Alemania. Recuperado el 2 de junio de 2026 de: https://www.dw.com/es/ferrari-de-temu-por-qu%C3%A9-el-primer-coche-el%C3%A9ctrico-del-fabricante-italiano-genera-tanta-pol%C3%A9mica/a-77347936
 
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lunes, 1 de junio de 2026

Trump pide 50% de contenido de EU en autos del T-MEC

Además de ese requisito, el equipo estadounidense planea aumentar el porcentaje mínimo de 75% de contenido regional en las unidades, de acuerdo con fuentes consultadas por The Wall Street Journal.

La administración del presidente Donald Trump volvió a pedir un requisito de contenido estadounidense como parte de las reglas de origen en la producción de automóviles en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
 
Esta petición se hizo por primera vez en la cuarta ronda de las negociaciones que dieron origen al T-MEC, cuando el entonces representante comercial de la Casa Blanca, Robert Lighthizer, planteó que los automóviles importados por Estados Unidos desde México y Canadá tuvieran 50% de contenido estadounidense, aunque luego desistió de esa demanda en marzo de 2018.
 
También en aquellas negociaciones Lighthizer pidió un requisito de contenido regional de 85% en la producción de automóviles, además de que se obligara al rastreo del origen del 100% de las piezas. Al final, esta tasa quedó en 75% y la segunda condición no se plasmó en el acuerdo.
 
El diario The Wall Street Journal (WSJ) publicó este viernes que dentro de las negociaciones actuales sobre la revisión del T-MEC, la administración Trump quiere que 50% del contenido de valor de un vehículo sea originario de Estados Unidos para poder gozar de las preferencias arancelarias.

Según las fuentes del WSJ, el equipo estadounidense propondría también aumentar el porcentaje mínimo de 75% de contenido regional en las unidades.
 
Dos días antes, el miércoles, Rogelio Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), informó que su gremio se ha manifestado a favor de mantener el umbral del 75 por ciento.
 
La administración del presidente Donald Trump volvió a pedir un requisito de contenido estadounidense como parte de las reglas de origen en la producción de automóviles en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
 
Esta petición se hizo por primera vez en la cuarta ronda de las negociaciones que dieron origen al T-MEC, cuando el entonces representante comercial de la Casa Blanca, Robert Lighthizer, planteó que los automóviles importados por Estados Unidos desde México y Canadá tuvieran 50% de contenido estadounidense, aunque luego desistió de esa demanda en marzo de 2018.
Las normas de origen del T-MEC para el sector automotriz constan de tres componentes principales: Contenido de Valor Regional (CVR), Contenido de Valor Laboral (CVL) y requisitos de compra de acero y aluminio.

El requisito de CVR estipula que los fabricantes de vehículos y autopartes deben utilizar una determinada cantidad de contenido de origen estadounidense, mexicano o canadiense para que dichos bienes califiquen para el tratamiento libre de aranceles.

El requisito de CVR varía de 75% (para vehículos ligeros y sus componentes principales) a 65% (para componentes complementarios). En particular, el requisito de CVR para componentes principales es de 75%, el cual puede cumplirse individualmente para cada componente o promediando el valor de todos los componentes principales.

El requisito de CVL estipula que, para vehículos de pasajeros, al menos 40% (o 45% para camiones ligeros y pesados) del contenido, en términos de valor, debe provenir de proveedores que paguen a sus trabajadores al menos 16 dólares estadounidenses por hora.

Por último, los requisitos de compra de acero y aluminio estipulan que los fabricantes de vehículos deben adquirir al menos 70 % de las partes del T-MEC para calificar para el tratamiento libre de aranceles.
 
Pero WSJ expuso que las empresas que ensamblan vehículos en México para el mercado estadounidense enfrentarían dificultades para cumplir con el umbral de 50% de contenido estadounidense si el nuevo requisito entrara en vigor rápidamente.
 
Puso como ejemplo que únicamente 11% del valor de las piezas del SUV GMC Terrain de General Motors, ensamblado en México, proviene de Estados Unidos o Canadá. La mayoría de las piezas de este crossover, incluyendo el motor y la transmisión, es originaria de México.
 
A su vez, la agencia Reuters difundió que Estados Unidos desea topar los componentes electrónicos asiáticos en los autos que gocen de las preferencias arancelarias del T-MEC.
 
Reuters señaló que es probable que la USTR intente acordar con México el contenido específico de EU, para luego presentárselo a Canadá como una propuesta innegociable, como en 2019.
 
Apenas el miércoles, Rogelio Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz informó que su gremio se ha manifestado a favor de mantener el umbral del 75 por ciento.
 
Nota cortesía:
 
Fuente de información:
 
Roberto Morales (31 de mayo de 2026). Trump pide 50% de contenido de EU en autos del T-MEC. El Economista. México. Recuperado el 1 de junio de 2026 de: https://www.eleconomista.com.mx/empresas/trump-pide-50-contenido-eu-autos-t-mec-20260531-816228.html
 
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